Nada de cartulina que se pierde ni de apps que tus clientes tienen que instalar. Configuras la tarjeta una vez y ellos la guardan en Apple Wallet o Google Wallet, directo desde su teléfono.
La tarjetica de cartón se moja, se rompe y casi nunca la lleva encima. El celular sí lo lleva siempre.
No cambias tu caja registradora ni compras un lector especial. Todo pasa con el celular que ya tienes en el bolsillo.
Eliges el tipo, el color, un ícono y la recompensa. Te toma minutos, no días.
Escanea un QR en tu mostrador, pone su nombre y teléfono, y el pase le aparece en su Wallet al instante.
Cuando vuelve, escaneas el QR de su pase con tu propia cámara. El saldo se actualiza y le llega la notificación.
Un saldo que sube o baja hacia una meta — tú decides qué representa.
La clásica de "compra 8, gana 1".
Acumula por cada compra, sin importar el monto.
Un porcentaje de cada compra vuelve como saldo.
Un paquete de N visitas que se va gastando.
Saldo prepago que el cliente va usando.
Apple Wallet ya viene en el iPhone. En Android, Google Wallet también viene instalado. Nadie tiene que descargar tu app.
Cuando sumas un sello o cambia el saldo, el pase del cliente se actualiza en su celular sin que él haga nada.
El QR vive en el pase del cliente. Lo escaneas con la cámara normal de tu teléfono — no necesitas un lector aparte.
Te la dejo funcionando en minutos y te explico cómo va cada paso — sin letra pequeña ni contrato complicado.